Presupuesto

Cuánto cuesta montar un cine en casa

La pregunta se suele responder con el precio del proyector, y ese es justo el error. Lo que cuesta montar un cine en casa es la suma de seis o siete cosas, y una de ellas se lleva casi un tercio sin que nadie lo espere.

Cómo se reparte el dinero

Antes de hablar de cifras concretas, conviene ver las proporciones. Mueve el presupuesto y cambia entre televisor y proyector: el reparto no es el mismo.

Los cuatro escalones

Alrededor de 800 €

Territorio de televisor, sin discusión. Da para un panel de 55 o 65 pulgadas correcto y una barra de sonido con subwoofer inalámbrico. No es un cine en casa de manual, pero es un salto enorme respecto a ver la tele con sus altavoces integrados, y es la mejora con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se nota.

Si alguien te ofrece un proyector en este presupuesto, recuerda que después habrá que sumar pantalla, soporte, cable y sonido, y que lo que quede para el proyector serán cuatrocientos euros. El resultado decepciona casi siempre.

Alrededor de 1.500 €

Aquí ya hay dos caminos reales. Con televisor entras en 75 pulgadas con buen panel, o en 65 pulgadas con panel muy bueno y un conjunto de sonido más serio. Con proyector es el mínimo razonable para que el conjunto completo tenga sentido: proyector decente, pantalla de verdad, soporte y un audio digno.

La decisión entre uno y otro no la marca el dinero sino la sala. Si puedes oscurecerla y te sientas a más de tres metros y medio, el proyector empieza a merecer la pena. Si no, el televisor gana.

Alrededor de 3.000 €

Es el punto dulce del cine en casa. Con proyector accedes a modelos con brillo suficiente para salas con algo de luz ambiente y con óptica que perdona la instalación. Con televisor entras en 85 pulgadas de gama alta o en 75 con panel excelente.

Y sobre todo, es el presupuesto donde el sonido deja de ser una barra y puede pasar a equipo en componentes con receptor, que es el cambio que más sorprende a quien nunca lo ha escuchado en casa.

6.000 € o más

Aquí se compran matices: negros más profundos, colores más precisos, tratamiento acústico, butacas. La mejora existe y es real, pero la curva se aplana mucho. La diferencia entre 1.500 y 3.000 se nota desde el primer minuto; la diferencia entre 3.000 y 6.000 la aprecias con el tiempo y comparando.

Si tu presupuesto está entre 800 y 1.200 €, la respuesta correcta casi siempre es televisor. No por conformismo, sino porque en esa franja el proyector obliga a recortar en todo lo demás.

Los cinco gastos que casi nadie suma

Este es el motivo por el que tanta gente se pasa de presupuesto. Ninguno es caro por separado; juntos se comen entre el diez y el quince por ciento del total.

  • El cable HDMI largo. En proyector no bastan dos metros: hay que sumar el recorrido por techo, la bajada por la pared y holgura. Y por encima de siete metros conviene fibra óptica, que cuesta bastante más que el cable normal.
  • El soporte. El de techo con regulación fina no es el genérico barato, porque un proyector mal alineado se corrige a mano cada vez que alguien lo roza.
  • El oscurecimiento. Un estor opaco o una cortina blackout para la ventana principal. Es lo que convierte un salón normal en una sala de cine, y suele olvidarse por completo.
  • La regleta con protección. Barata, pero protege equipos que valen miles de euros frente a una subida de tensión.
  • La instalación eléctrica. Si el proyector va al techo, necesita un enchufe ahí arriba. Si no lo tienes, hay que pasar cable, y eso es un electricista.

Dónde ahorrar y dónde no

Ahorra en cables. Un HDMI certificado cumple exactamente igual que uno de marca cara. Lo que importa es la certificación y la longitud correcta, no el precio.

Ahorra en el soporte si es de pared y fijo. El articulado solo tiene sentido si de verdad vas a orientar la pantalla hacia otro punto de la sala.

No ahorres en brillo. Es el error más caro del cine en casa, porque un proyector escaso de lúmenes no se arregla con ajustes: se cambia.

No ahorres en el oscurecimiento. Cuesta poco y multiplica lo que ya tienes. Un proyector medio en una sala bien oscurecida se ve mejor que uno caro en un salón con luz.

No ahorres en el subwoofer. El grave es la mitad de la sensación de cine. Y si tienes vecinos debajo, elige uno sellado y compacto en lugar de uno grande: controla mejor y molesta mucho menos.

Una advertencia sobre los precios

Las cifras de esta guía son órdenes de magnitud, no tarifas. El mercado de la electrónica se mueve deprisa y los precios cambian con las campañas. Lo que sí se mantiene estable en el tiempo son las proporciones: qué porcentaje del total debe ir a cada partida. Por eso la herramienta de arriba trabaja con porcentajes y no con precios cerrados.

Por dónde empezar

Antes de fijar presupuesto, mide la sala. El ancho de pared y la distancia al sofá deciden si estás en territorio de televisor o de proyector, y eso cambia el reparto entero del dinero. Si aún no lo tienes claro, la guía de cuándo un proyector es mala idea resuelve la duda en cuatro criterios.

Calcular con mi presupuesto y mi sala