La silla, donde nadie quiere gastar
Si tus sesiones pasan de tres o cuatro horas, la silla deja de ser un accesorio. Y aquí va una opinión impopular: las sillas llamadas gaming, con respaldo de asiento deportivo, suelen ser peores que una silla de oficina decente del mismo precio.
Lo que importa es concreto y no aparece en las fotos: altura de asiento regulable, soporte lumbar ajustable en altura, y reposabrazos que se muevan en varios ejes. El resto es estética.
Las medidas exactas para tu estatura
El asiento debe quedar a aproximadamente un cuarto de tu altura, y la mesa unos 26 centímetros por encima del asiento. Para 1,80 m salen unos 45 centímetros de silla y 71 de mesa.
El configurador te da tus números exactos, incluida la altura a la que debe quedar el borde superior del monitor.
Y si al ajustar la silla a la mesa los pies te quedan colgando, un reposapiés lo resuelve por veinte euros. Es de lo más infravalorado que existe.
Iluminación: el ambiente de Vice City sin estropear la imagen
Una tira LED detrás de la pantalla reduce la fatiga visual en partidas nocturnas, porque suaviza el contraste entre la pantalla brillante y la pared oscura.
La regla es sencilla: la luz debe ir detrás de la pantalla o hacia la pared del fondo, nunca apuntando a la pantalla ni reflejándose en ella. Y tenue: si ilumina la habitación, te está lavando la imagen.
Púrpura y cian sobre la pared consiguen el ambiente del juego sin necesidad de nada más.
Si juegas de día con el sol de cara
Un estor opaco mejora más la imagen que cambiar de televisor, y cuesta una fracción. Es el consejo que menos vende y más se nota. Lo desarrollamos en cómo oscurecer un salón sin obras.
Acustica básica
En salas con eco, unos paneles absorbentes mejoran el sonido más que subir de gama los altavoces. Y de paso oscurecen la pared, que ayuda con la imagen. Dos problemas, una compra.