Oscurecimiento

Cómo oscurecer un salón sin obras

Es la mejora con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se nota de todo el cine en casa. Y también la más ignorada, porque no es un aparato con especificaciones que presumir.

La luz no entra por la tela

Aquí está el malentendido que lo explica todo. La gente compra una cortina opaca, ve que la tela no deja pasar nada al ponerla contra la ventana, y luego se extraña de que la habitación siga con luz.

La tela cumple. Lo que falla son los bordes: el hueco entre la cortina y el techo, los dedos que sobran a cada lado, el espacio bajo el dobladillo. Por ahí entra luz difusa que rebota en el techo blanco y cae sobre la pantalla.

Todo el juego del oscurecimiento consiste en cerrar huecos, no en comprar telas más gruesas.

Compáralas

Las zonas naranjas son las fugas. La barra de abajo muestra qué porcentaje de la luz exterior sigue entrando y qué contraste le queda al proyector en un día normal.

Estimaciones de trabajo para comparar montajes entre sí, calculadas sobre un día normal de unos 900 lux entrando por el ventanal. De noche, con las luces apagadas, cualquiera de estas soluciones es suficiente.

Lo que revela la comparación

Fíjate en dónde está el salto. Entre no tener nada y una cortina opaca hay mejora, pero sigues sin poder ver una película de día. El cambio real llega con las guías laterales: pasar de un estor normal a uno con guías multiplica el contraste por tres, y cuesta bastante menos que subir de gama el proyector.

Es el mismo dinero que te ahorrarías comprando un proyector con quinientos lúmenes menos, pero invertido donde de verdad cambia la imagen.

Las soluciones, una por una

Estor opaco enrollable

La compra básica. Va dentro del hueco de la ventana o por fuera sobre el marco. Si puedes elegir, móntalo por fuera y sobrepasando el hueco unos diez centímetros a cada lado: bloquea mucho más que el mismo estor encajado por dentro.

Estor con guías laterales

Dos raíles verticales atornillados al marco por los que corren los bordes del estor. Cierra las rendijas laterales, que es por donde entra el haz más molesto, ese que además suele caer justo sobre la pantalla.

Se vende también como estor "zip" o de tejido tensado. Requiere taladrar el marco, aunque son agujeros pequeños y en el propio marco, no en la pared.

Cortina blackout delante del estor

La combinación ganadora. El estor con guías hace el trabajo pesado y la cortina, colgada desde el techo y desbordando el marco por todos lados, absorbe lo poco que escapa. Además mejora la acústica, porque la tela amortigua los rebotes.

Panel japonés o contraventana interior

Casi hermético, pero entra ya en territorio de carpintería y precio alto. Solo tiene sentido en salas dedicadas.

Si vives de alquiler y no puedes taladrar

Hay tres vías que no dejan marca:

  • Barra de tensión. Se sujeta por presión entre las jambas del hueco. Aguanta bien cortinas ligeras y estores pequeños; con telas pesadas y huecos anchos tiende a ceder.
  • Soportes adhesivos de alta resistencia. Los de tipo industrial aguantan más de lo que parece. Pon uno cada cuarenta centímetros y deja curar el adhesivo las horas que indique el fabricante antes de colgar nada.
  • Fijación magnética. Si el marco es metálico, hay estores y paneles que se sujetan con imanes. Es la solución más limpia de todas cuando el marco lo permite.

Y una opción provisional que funciona sorprendentemente bien para sesiones puntuales: lámina opaca autoadhesiva reposicionable sobre el cristal. Fea de día, pero eficaz y barata.

La otra mitad del problema: el techo blanco

Aunque cierres la ventana por completo, sigue habiendo una fuente de luz que nadie considera: el propio proyector. Su luz rebota en el techo y en las paredes claras, y vuelve a caer sobre la pantalla levantándole el negro.

Oscurecer la pared donde está la pantalla es lo que más rinde, porque es la que queda frente al espectador y la que más rebote devuelve. Un tono oscuro y mate en esa pared, o incluso una franja ancha alrededor de la pantalla, mejora el contraste sin tocar el equipo.

Si el techo es blanco brillante y no puedes pintarlo, una alternativa parcial es colocar paneles oscuros en la zona cercana a la pantalla, que además ayudan con la acústica.

Errores frecuentes

  • Tapar solo una de las ventanas. La luz que entra por las demás sigue cayendo sobre la pantalla. El oscurecimiento es todo o casi nada.
  • Montar el estor justo del ancho del hueco. Deja rendija a los dos lados. Siempre más ancho que el hueco.
  • Olvidar la puerta. Si da a un pasillo con luz, entra tanta como por una ventana pequeña.
  • Confiar en la etiqueta "blackout". Es un término comercial sin norma detrás. Lo que importa es cómo está montado, no lo que ponga en la caja.

Por dónde empezar

Si solo vas a hacer una cosa: estor opaco con guías laterales en la ventana principal. Si vas a hacer dos: añade cortina delante. Si vas a hacer tres: oscurece la pared de la pantalla.

Y antes de gastar en oscurecimiento, comprueba si de verdad lo necesitas. Mucha gente solo ve cine de noche, y en ese caso el problema no existe. Lo explicamos en proyector en un salón con luz, donde puedes ver cuánto afecta cada nivel de luz a la imagen.

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