En rendimiento, empate
PS5 y Xbox Series X son muy parecidas en potencia bruta, y los juegos multiplataforma suelen salir prácticamente idénticos. Cualquier diferencia que aparezca en los análisis del día uno será de detalle, no de categoría.
Así que no elijas por especificaciones. Elige por las cuatro cosas que sí cambian tu experiencia.
1. Con quién vas a jugar
Es el factor más importante y el que menos se menciona. Si tus amigos están en PlayStation y el juego tiene componente en línea, comprar Xbox significa jugar solo. Ninguna especificación compensa eso.
2. Qué biblioteca digital tienes
Los juegos digitales no se transfieren entre ecosistemas. Si llevas años comprando en PlayStation, cambiar a Xbox significa dejar atrás todo eso. La retrocompatibilidad solo funciona dentro de la misma familia.
3. El coste de ampliar el almacenamiento
Aquí hay una diferencia real de dinero. En PS5 montas un SSD NVMe estándar de PC, con competencia y precios razonables. En Xbox necesitas una tarjeta propietaria que cuesta bastante más por gigabyte.
Con un juego de este tamaño, la ampliación es casi obligatoria, así que esa diferencia hay que sumarla al precio de la consola. Lo calculamos en cuánto espacio necesitas.
4. El mando
El DualSense tiene retorno de fuerza en los gatillos y vibración de precisión. En un juego con mucha conducción eso añade sensación de agarre y frenada que el mando de Xbox no reproduce.
El de Xbox es más convencional pero muy cómodo, y mucha gente lo prefiere en ergonomía pura. Si puedes, pruébalos antes.